Las lectoras y los lectores escriben sobre la persistencia del dictador en la cultura política 50 años después, la política del Gobierno de EE UU, una polémica frase de Feijóo y la importancia de vivir el momento

Hay quienes se mueren y “hasta luego”, y después está Franco que, 50 años después de su muerte, sigue dando titulares, ocupando tertulias y, lo que es peor, abanderando manifestaciones juveniles. Me resulta paradójico que un dictador sea un símbolo de rebeldía y de cambio para un gran número de jóvenes. Y más paradójico me resulta ver que hoy en día rebelarse sea sinónimo de pensar sin leer y de opinar sin saber. Franco ya no gobierna, pero marca agenda mejor que muchos influencers. Y mientras malgastamos tiempo hablando sobre él, obviamos temas más urgentes y que nos afectan a todos. Quizás el verdadero problema sea que seguimos dándole lo que quería: atención.

Marta Gómez Salvador. Valencia

Un país gobernado por un niño caprichoso. Esa sería una descripción adecuada para la actualidad de EE UU. Las predicciones para las elecciones de 2026 indican la creciente debilidad en los apoyos más fieles del líder norteamericano. Entre los que nunca confiaron en sus promesas y aquellos que han perdido la esperanza en estas parece tender la balanza en su contra. Entre sus promesas se encontraba la de controlar la desmesurada inflación heredada del anterior gobierno. Esta no solo no se ha cumplido, sino que en su lugar se han cumplido otros antojos insensatos como el de la expansión de la ya ostentosa Casa Blanca. Un país que gradualmente va perdiendo su credibilidad por culpa de un hombre que parece haber perdido la deriva.