La concentración de suelo en un reducido número de personas ha generado uno de los modelos más desiguales del mundo occidental

La posesión de la tierra en Escocia es singular. Símbolo de estatus, denota poder e implica supremacía económica, pero detrás de un privilegio al alcance de una exclusiva minoría subyace uno de los modelos más dispares del mundo occidental. La concentración de suelo en un reducido grupo de propietarios supone una anomalía en el propio Reino Un...

ido, un patrón que genera una estructura profundamente desigual que acarrea tensiones y potencial abuso de poder. El sistema escocés de documentación de tierras es también el más antiguo del mundo y el reciente intento de modernizarlo, con un registro integral que debía finalizarse para 2024, ha quedado abandonado por inviable.

Pese a las sucesivas reformas promovidas por el Gobierno escocés —la más reciente, aprobada este mes—, la mitad de la tierra privada en Escocia pertenece a apenas 420 propietarios. Y lo más preocupante es que la tendencia histórica, que apuntaba a una menor concentración, ha quedado revertida en las últimas dos décadas, con la acumulación de más tierra en menos manos, según evidencia el proyecto Quién Posee Escocia (Who Owns Scotland, título original en inglés), gestionado por el analista y escritor Andy Wightman, quien ha dedicado los últimos 20 años a investigar el fenómeno. Su plataforma es revisada cada año y abarca actualmente más del 76% de la zona rural escocesa.