Un informe muestra que los abogados militares emiten órdenes de deportación en un 78% de los casos que juzgan, frente al 63% de los jueces de inmigración

La reforma de los tribunales de inmigración ha sido una de las medidas emprendidas por la Administración de Donald Trump para aligerar las deportaciones, que no se producen al ritmo deseado del presidente. Además de instruir a los jueces que cerraran casos de asilo sin la necesidad de un juicio, ha querido suplantar a los jueces que le parecían demasiado favorables para los migrantes por abogados militares. El republicano ha despedido en los últimos meses a unos 140 jueces de inmigración y, a cambio, ha contratado a 36 abogados militares para hacer su trabajo. La iniciativa ya le ha dado frutos. Los jueces militares deportan con mayor rapidez que los tradicionales jueces de inmigración.

Así lo demuestra un informe realizado por Mobile Pathways, una organización sin fines de lucro con base en California, en el que se analizan los casos resueltos en noviembre, el primer mes en que los jueces militares estuvieron activos. En ese periodo, los jueces de migración emitieron órdenes de deportación para el 63% de los casos juzgados; por su parte, los militares ordenaron la expulsión del 78% de los migrantes cuyos casos instruyeron. Los jueces militares examinaron 286 casos y dictaron sentencia en 110, de los que 86 migrantes fueron expulsados y 14 se autodeportaron; 176 casos están aún en curso.