Un nuevo mito sobre la lotería se basa una mala comprensión sobre cómo funciona el azar

Es fácil encontrar agentes de los grandes modelos de lenguaje más populares que ofrecen predicciones del próximo número premiado con el

25-12-15/el-gordo-de-navidad-que-enfrento-a-padres-y-directores-en-tres-colegios-de-san-blas-en-madrid.html" data-link-track-dtm="">Gordo en la Lotería de Navidad, que se basan en un análisis de los datos históricos del sorteo. Y es natural que la promesa de adivinar el premio resulte creíble para algunas personas: vemos cómo ciertas capacidades de la inteligencia artificial van mejorando y desconocemos cuáles son sus límites; además, en otros ámbitos, el análisis de datos permite extraer tendencias o patrones útiles para anticipar fenómenos. Sin embargo, se trata de un nuevo bulo de los muchos que se difunden sobre la lotería, sustentado en una falta de comprensión, o una intuición errónea, sobre cómo funciona el azar.

La Lotería de Navidad está construida para que, en cada sorteo, todos los números tengan la misma probabilidad de salir premiados: todas las bolas son exactamente iguales, se entremezclan bien en el bombo y se extraen a ciegas. Por ello, que un número sea bonito o feo no afecta a sus posibilidades de salir agraciado. Aunque mucha gente evite comprar números como el 00000, el azar no tiene esos remilgos: es exactamente igual de probable que se seleccione la bola con ese número que cualquier otra.