La escalada sin freno en el precio de la vivienda rebaja la alegría de ganar el primer premio de la Lotería del día 22 de diciembre
La vida va de renuncias. Incluso tras una gran alegría como que te toque el Gordo de la Lotería de Navidad. Después de los momentos iniciales, en los que todo es ilusión, sonrisas incontrolables y grandes sueños, la realidad se impone. Y más cuando se topa de frente con el mercado inmobiliario español, en el que los precios parecen que han cogido carrerilla y ya han batido el récord que se marcó en el arranque de 2008, cuando la burbuja estaba a punto de estallar.
El poseedor de un décimo que quiera destinar los 328.000 euros del Gordo (el resto hasta los 400.000 se lo queda Hacienda) a comprar una vivienda a toca teja tendrá que hacer renuncias. Aunque dependiendo de la zona de Madrid y Barcelona serán más que otras.
En el centro de la capital, es decir, dentro de los límites de la M30, a lo primero que tendrá que decir adiós es a una buena terraza. Como mucho encontrará alguna de uno o dos metros de ancho, y en la mayoría de las ocasiones cerrada con ventanales. O patios interiores que pueden usar si lo que adquieren es un bajo.
Hablando de bajos, es de lo que más se encuentra al buscar viviendas por 320.000 euros o menos en la conocida como almendra central. Por ejemplo, el que MAD Housing vende en la calle Espíritu Santo y que tiene 30 metros cuadrados. Cuesta 320.000 euros. Si el comprador quiere un piso más alto, llega otra renuncia. Hay que despedirse del ascensor. Es el caso del que De Roa Real Estate ofrece en Chueca por el mismo precio, con 44 metros cuadrados en una 3ª planta interior a la que hay que subir andando. La parte buena es el ejercicio físico que se hace al salir y entrar en casa.












