Vox cree que todos venimos de la amnesia y queremos volver a los tiempos de Covadonga y el Cid, la Reconquista y la Inquisición

Dicen los señores de Vox que los inmigrantes tienen que integrarse en “nuestra cultura” y por eso los mandan a los polígonos, para que aprendan cómo es esa España excluyente que defienden. Promueven una segregación que de mandar convertirían en ley (ya lo están haciendo donde gobiernan); se miran en el espejo de un pasado que separaba a los ciudadanos en función de la sangre y

abe-cuantos-son.html" data-link-track-dtm="">no de la pertenencia cívica practicada con la presencia constante en el territorio y los vínculos que de ella nacen; son machistas declarados que niegan la violencia contra las mujeres perpetrada por los nacionales y vulneran incluso un pilar tan fundamental de nuestro Estado de derecho como es la protección de los menores. Mientras se fotografían y graban en estampas añejas para transmitir una idea de hombría basada en rancios ideales de honor y bravura, en la realidad son tan cobardes que acosan a niños en los colegios, a adolescentes sin familia, a cualquier mujer que ose disentir de sus postulados y solo aceptan y promueven a las que acatan, sumisas, sus órdenes. Todo esto es la cultura de la ultraderecha nuestra, más la nostalgia y recuperación de un pasado antidemocrático y anticonstitucional. ¿Cómo se atreven a hablar en nombre de “nuestra cultura” cuando la suya está en las antípodas de lo que somos los españoles? Patrimonializan lo común y se creen que todos venimos de la amnesia y queremos volver a los tiempos de Covadonga y el Cid, la Reconquista y la Inquisición.