Lula carga contra la nueva ley, pero la mayoría conservadora en la Cámara y el Senado impide que pueda vetarla

El Senado de Brasil aprobó la noche del miércoles, con 48 votos a favor, 25 en contra y una abstención, el proyecto de ley para rebajar las penas de cárcel del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro y del resto de condenados por golpismo. La polémica propuesta ya se había aprobado la semana pasada en la Cámara de Diputados, por lo que para que entre en vigor ahora sólo falta la sanción final del presidente, Luiz Inácio Lula da Silva. El líder brasileño, frontalmente contrario a la medida, ya ha dicho que la vetará, pero no servirá de nada, más allá del simbolismo, porque los diputados pueden restaurar el texto acto seguido. Es probable, en todo caso, que desde la izquierda se lleve la ley al Tribunal Supremo cuestionando su constitucionalidad.

La ley llega menos de un mes después de que Bolsonaro empezara a cumplir una condena de 27 años y tres meses de cárcel por cinco delitos diferentes. Los jueces le consideraron el líder de la estrategia que intentó una ruptura institucional para mantenerse en el poder tras la derrota electoral de 2022. Pocos días después de la condena en los pasillos del Congreso Nacional ya se hablaba de una amnistía. Las protestas en la calle y la dificultad en aprobar una ley que aplicara un gran borrón y cuenta nueva llevaron a la derecha a recalcular la ruta y a defender la llamada “dosimetría” como la solución posible.