Recorremos las naves de pescados y frutas del mayor mercado europeo de alimentación fresca para saber qué vamos a encontrar estas fiestas en las mesas españolas
A las cinco de la mañana de un viernes cualquiera de diciembre, el trajín en Mercamadrid es constante. Todavía es noche cerrada, pero las luces navideñas que decoran las instalaciones de este gigantesco mercado mayorista —el más grande de Europa dedicado a la alimentación fresca, con 222 hectáreas— delatan que estamos en uno de los momentos más ajetreados del año para las 800 empresas que operan aquí. En el exterior, camiones y furgonetas de comerciantes y hosteleros van de un lado a otro cargadas con la mercancía que han venido a buscar. En las naves, decenas de carretillas transportan palés y cajas con todo tipo de productos. Basta con asomarse a estas cajas para averiguar lo que se comerá en muchas casas españolas estas Navidades: cardos, escarolas, lombardas, gambas, langostinos, pescado fresco y congelado, uvas, naranjas o piñas están listas para salir rumbo a su destino. 9.000 profesionales trabajan en Mercamadrid, pero al recinto acceden a diario unas 20.000 personas. Es, como suelen decir, una pequeña ciudad dentro de la ciudad.







