La incautación de cargueros de crudo apunta a un plan gradual para golpear las finanzas del chavismo
La operación militar de la semana pasada contra el Skipper, un buque petrolero frente a las costas venezolanas fue una declaración de intenciones de la Casa Blanca. Y, tras el anuncio de Donald Trump de un “bloqueo total” contra todos los cargueros sancionados que pretendan entrar o salir de Venezuela, todo parece apuntar a que habrá más. “Que Venezuela devuelva el petróleo que nos han robado”, ha insistido el magnate. Y así, lo que comenzó hace tres meses como una ambiciosa operación contra el narcotráfico ha mutado ya en un ataque directo contra las finanzas del Gobierno venezolano.
La estrategia de Estados Unidos se intensifica y ha incluido sanciones a seis navieras y seis embarcaciones de su propiedad, a empresarios ligados al chavismo y a tres sobrinos de la pareja presidencial. Se perfila es una nueva etapa de asfixia económica para el régimen de Maduro que vive principalmente de las exportaciones de petróleo y batalla con la escasez de divisas para contener la inflación. La intercepción intensiva de cargueros de crudo venezolano podría afectar seriamente los flujos de caja de Caracas y de algunos de sus aliados más dependientes, como Cuba.
















