De las 110 entidades que han obtenido la licencia MiCA en Europa, tan solo 11 proporcionan recomendaciones de inversión y nueve ofrecen gestión de carteras en estos activos
El auge del universo cripto ha desatado una carrera de alto voltaje por incorporar los activos digitales a la oferta financiera de plataformas y entidades tradicionales. Decenas de exchanges compiten en el Viejo Continente para ampliar su mercado y diferenciarse de sus principales competidores y de los bancos, que este año han entrado de lleno en este negocio con servicios de compraventa y custodia de activos digitales. Pero pese a la aparente euforia de los últimos meses, cuando han empezado a aprobarse más licencias bajo el reglamento MiCA, el mundo financiero avanza con pies de plomo. De las 110 entidades que han obtenido la autorización en Europa, tan solo 20 han solicitado prestar asesoramiento en criptos: 11 proporcionan recomendaciones de inversión, como la plataforma eToro y el banco francés Delubac, mientras las otras nueve ofrecen gestión de carteras, como el exchange OKX o el criptobanco austriaco Amina. El riesgo reputacional y la volatilidad son lo que más pesa en esta decisión.
Cuando una entidad decide aplicar para obtener la licencia, tiene que especificar su programa de actividad, es decir, los servicios que pretende prestar, los medios que emplea para ofrecerlos y sus normas de conducta. Los supervisores solo otorgan la autorización para operar los servicios incluidos en el expediente, que se reflejan en el registro de la ESMA. Y las licencias solicitadas son prueba de que la cautela no es exclusiva de los actores tradicionales, como la gran banca, sino también de las plataformas criptos: así, por ahora, los principales servicios que ofrecen estas entidades son recepción y transmisión de órdenes, custodia, intercambio de criptoactivos por otros criptoactivos o por fondos.






