Aydin Shayegan |
Teherán (EFE).- Nima, un ingeniero informático de 41 años, es uno de los iraníes que dice vivir en una “preocupación constante”, y asegura: “Siento que cada día me hundo más” por la continua subida de precios de bienes básicos ante la depreciación de la moneda nacional, que tiene un efecto directo sobre la inflación.
“Cada día estamos peor”, cuenta a EFE el ingeniero, que dice que, a pesar de que él y su esposa trabajan, apenas pueden cubrir sus gastos esenciales.
“Con lo que ganamos solo nos alcanza para pagar el alquiler y comer, y eso que no tenemos hijos; sino, sería imposible vivir”, relata con angustia.
Una calle en Teherán. EFE/EPA/Abedin Taherkenareh






