Detalle de un jugador durante un partido. EFE/ Juan Ignacio Roncoroni
Redacción deportes (EFE).- La sentencia que lleva el nombre del exfutbolista belga Jean-Marc Bosman, la más revolucionaria jamás dictada por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) en materia deportiva, cumple este lunes su 30 aniversario con la huella aún viva de las costuras que rompió en las estructuras del deporte europeo.
Cuando en 1990 el modesto jugador, que por entonces tenía 25 años, decidió dar el paso de acudir a los tribunales de su país para denunciar las trabas que le imponía el club en el que militaba, el RFC Lieja, para fichar por el Dunkerque de la Segunda División francesa, nadie imaginó la sacudida que iba a suponer para el statu quo no solo del fútbol y, de paso, para el propio Bosman.
Con 61 años, el excentrocampista permanece alejado de la escena mediática y sobrevive gracias a un salario mínimo social que le facilita la Federación Internacional de Futbolistas Profesionales (Fifpro) después de que el pleito enterrara su carrera deportiva y le abocara a la ruina económica.
“Un hombre más joven que yo que parece mi abuelo. Está destrozado”, le describió el abogado especialista en Derecho Deportivo y en Derecho Internacional Juan de Dios Crespo cuando se encontró con Bosman hace cinco años.







