El sector avícola espera un inicio de año complicado ante un aumento en la demanda y una oferta que hace frente a diversos retos: desde la gripe aviar hasta la reconversión de sus granjas
Hay huevos para cualquier ocasión. La oferta actual se ha ampliado y el consumidor distingue entre calidades. Es probable que el producto destinado a una cena con amistades sea distinto al que se usa en la cocina de un martes por la tarde. Esta demanda sofisticada ha pasado de un alimento genérico a una oferta diferenciada por el sis...
tema de cría, identificable en el código de la cáscara: los ecológicos (0) y camperos (1), con acceso exterior, frente a gallinas sueltas en gallinero (2) o en jaula acondicionada (3). Además, se clasifican según el volumen: S, M, L y XL. Y el país de origen: ES para los nacionales. Las categorías superiores (0 y 1) exigen condiciones más estrictas (espacio exterior, alimentación ecológica), lo que eleva el valor percibido. Ello responde a un deseo de una mejor alimentación. Pero independientemente de la variedad de su preferencia, el huevo —y su precio— seguirá bajo presión en los próximos meses.
El aumento de la demanda —nacional e internacional—, el cambio de modelo de cría —que busca dejar poco a poco las jaulas—, la burocracia para nuevas explotaciones y los efectos de la gripe aviar son factores que han influido y lo seguirán haciendo en el precio de este producto. “El consumo de huevos sigue subiendo y el sector no ha podido crecer al mismo ritmo”, explica José Carlos Terraz, gerente de la Granja Pinseque y presidente de la Asociación Profesional de Avicultura Alternativa (AviAlter). En 2025, España ha dado un salto claro en los precios de los huevos y se ha situado de forma estable por encima de la media europea. Ello ha marcado un cambio respecto al comportamiento de los ejercicios anteriores: en junio, por ejemplo, alcanzó los 308 euros por cada 100 kilos en origen, una cifra que la acerca a países tradicionalmente caros como Italia o Irlanda, según las cifras de Agridata de la Unión Europea. Desde comienzos de año, el mercado nacional se ha situado en la franja alta del mercado comunitario, lo que refleja una presión sobre los costes de producción y una oferta más ajustada.







