Debiera ser el tiempo quien señalara los aciertos y errores de un expresidente. Ahora queda pensar en qué se escribirá de Sánchez en 20 años, cuando se haya desvanecido, espero, el odio
A los 20 años, cuando mi vida estaba toda por hacer, me dio por escuchar a Edith Piaf, y cantaba como si me fuera la vida en ello aquella canción, Non, je ne regrette rien. Como pocos errores me había dado tiempo a cometer había algo cómico en mi vehemencia. Ahora, cuando ya me separan tantos años de aquella chica, pienso a veces en lo que pude evitar o no me atreví a hacer. ...
Suelo entender poco a quienes defienden como aciertos los errores pasados. Hay mucho de narcisismo en esa actitud. Veo el documental dedicado a los expresidentes vivos. Cada uno narra su experiencia, ayudado por los colaboradores más cercanos. Siendo ellos, pues, los que manejan el relato hay claramente un sesgo contra el que el espectador ha de luchar todo el tiempo. Felipe González se presenta como un hombre cansado; le cansan otros seres humanos, porque él desea estar solo, paseando por el campo del que procede. Es como si todo aquel tiempo que ostentó el poder hubiera deseado estar en otro sitio. La Historia perturbó la tranquilidad del hombre que, paradójicamente, más días acumuló en la presidencia. En la actualidad interviene en el debate público, siempre desabrido, sin reconocer que él gozó, como ningún otro presidente, del fervor popular.






