La Europa que defiende la complejidad del ser humano es la que debe combatir el proyecto nacionalista del líder de Estados Unidos

Dice la Nueva Estrategia de Seguridad de Estados Unidos que Europa está al borde de “la desaparición de su civilización”. El documento, ...

impulsado por Donald Trump, cita algunas cuestiones que considera preocupantes, como la inmigración que está “transformando el continente”, al llenarlo de extraños, o “la censura de la libertad de expresión y la supresión de la oposición política”, que debilitan a la ultraderecha; apunta también a “la caída en picado de las tasas de natalidad y la pérdida de identidades nacionales y de confianza en sí mismas”, e insiste en denunciar las “regulaciones nacionales y transnacionales que socavan la creatividad y la laboriosidad”. El desprecio de la Administración de Trump por lo que representa Bruselas se ha trasladado a los papeles.

Trump considera, aun así, que no todo está perdido. Confía en unos cuantos partidos que mantienen intacta su fibra patriótica en Europa y que están en el lado correcto de la Historia, el que quiere ocupar esa nueva América que será grande de nuevo y que se sostiene en valores nacionalistas, conservadores, cristianos, y que quiere acabar con la inmigración al mismo tiempo que refuerza una identidad férrea, de acero.