La ‘mezzo’ rusa, junto con la guatemalteca Adriana González, fue lo más destacado de la problemática puesta en escena de la célebre ópera de Georges Bizet, que cumple 150 años desde su estreno

A lo largo de siglo y medio en los escenarios de todo el mundo, numerosos han sido los intentos de erradicar las diferencias de clase, raza y género entre los dos protagonistas de la ópera más célebre de Georges Bizet: entre Carmen, la femme fatale gitana, y José, el militar honorable que sucumbe a sus encantos. Pero también entre la mujer libre e íntegra que acaba asesinada por un hombre carente de fortaleza moral. ...

El Teatro Real conmemora esta efeméride con una puesta en escena revisionista del italiano Damiano Michieletto, que recibió algunos abucheos el miércoles 10 de diciembre. Se trata de una coproducción estrenada en el Covent Garden de Londres en abril de 2024 y que llegará en junio próximo a La Scala de Milán.

Conviene recordar que las tendencias revisionistas en Carmen se remontan, al menos, a septiembre de 1900, de la mano de Gustav Mahler en la Ópera de Viena y, más concretamente, a la moderna encarnación que la soprano Marie Gutheil-Schoder ofreció de la protagonista. Una Carmen que dejó atrás los clichés exóticos de la seducción para abrazar una caracterización mucho más veraz y psicológica del personaje. Esa misma naturalidad actoral la mostró en el Teatro Real la mezzosoprano Aigul Akhmetshina en su encarnación de la protagonista, con el añadido de poseer una voz de belleza y caudal ideales.