Rodrygo, que marca 281 días después, se abraza con el técnico en la celebración

Una hora y cuarto antes del partido, desde una calle aledaña se desplegó un juego de fuegos artificiales. Como si el Madrid tuviera algo que celebrar. El espectáculo pirotécnico anunció cosas excepcionales en el Bernabéu: Rodrygo marcó con el Madrid 281 días después y las manos de Courtois se ablandaron en el momento más inoportuno. Así funcionan las cosas en los equipos sin gracia. Encuentran un tesoro y lo desaprovechan casi al instante con el menos pensado. Para colmo, a Rüdiger le dio por agarrar a Haaland.

“Tuvimos ocasiones para marcar el segundo gol. Pero cuando no te toca, ni aunque te pongas”, se lamentó Xabi Alonso, que, pese a que la soga cada vez le aprieta más el cuello, volvió a pedir calma y a recordar que en el fútbol todo puede cambiar en un chispazo. “Todavía queda mucho, esto es muy largo. Los resultados son neutros [en referencia a la mala racha], otra cosa es la interpretación que hacéis vosotros”, apuntó dirigiéndose a la prensa. Él ayer no tuvo queja de sus jugadores. “Hubo concentración y ritmo. Se han vaciado. Hasta el final, lo que se le puede pedir a este equipo”, subrayó después de unos días en los que reconoció que al Madrid le había faltado intensidad.