El entrenador del Real Madrid anuncia que hablará “por supuesto” con Vinicius por sus gestos al ser sustituido

Xabi Alonso dijo el sábado que no entregaban ningún trofeo a estas alturas del año por ganar un clásico, pero su reacción tras la victoria delató a un hombre que soltó lastre. La sombra del 4-0 del PSG y, sobre todo, el 5-2 de hace un mes del Atlético era indisimulable. “El equipo estaba muy motivado. No solo por los tres puntos, sino por de dónde veníamos, lo que podía suponer ganar un partido grande, merecerlo. Los chicos necesitaban la sensación de poder ganar en un día grande. El triunfo ha sido incluso corto. Para el futuro, necesitamos mucho de lo que hemos hecho hoy”, valoró el técnico, que restó importancia a la tangana final, en la que Lunin fue expulsado. “No hay que asustarse por ese pique sano. Es fútbol”, puntualizó.

De la tunda del Metropolitano, lo que más le escoció en caliente fue la nula capacidad de competir de un equipo arrasado, así que la actuación enérgica de este domingo le sirve para marcar un punto de inflexión. El vasco pidió “no regodearse demasiado” y aseguró que no se había quitado “ningún peso de encima”, pero lo que desprendió el equipo, el estadio y él mismo en cuanto Soto Grado pitó el final habló de un conjunto que se sacudió algunos fantasmas. “Nos va a venir bien, pero todavía queda mucho por remar”, apostilló el tolosarra.