El líder del frente contra el presidente Said ingresa en prisión a los 81 años junto con los últimos disidentes juzgados

Amenazado por la reciente ola de protestas sociales que sacude Túnez, el presidente Kais Said ha tenido un choque diplomático con la UE, que apuntala la economía del país magrebí a cambio del control de la migración irregular. También se ha visto desafiado por la convocatoria de una huelga general de la

s.com/diario/2011/01/28/internacional/1296169208_850215.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/diario/2011/01/28/internacional/1296169208_850215.html" data-link-track-dtm="">Unión General de Tunecina del Trabajo (UGTT), sindicato con un millón de afiliados en un país de 12 millones de habitantes. Said, que gobierna de forma autocrática desde 2021 tras haber clausurado el Parlamento, ha acorralado en los dos últimos años a la oposición. Con el ingreso en prisión, el pasado jueves, de Nejib Chebbi Ahmed, de 81 años y líder de la coalición opositora Frente de la Salvación Nacional, casi toda la disidencia al régimen ha acabado ya entre rejas o en el exilio.

Por cuarto fin de semana consecutivo, una masiva manifestación recorrió el sábado la céntrica avenida Habib Burgiba de la capital tunecina bajo el lema “La oposición no es un crimen” y para reclamar la liberación de los detenidos por delitos de opinión. El encarcelamiento de Chebbi, dirigente de la izquierda desde hace seis décadas y figura política de la transición, tras el derrocamiento del dictador Zin el Abidín Bel Alí en las revueltas de la Primavera Árabe de 2011, cierra la lista de más de 40 opositores encausados en un macrojuicio por “atentar contra la seguridad del Estado”. Su sentencia firme a 12 años de cárcel fue dictada la semana pasada. Otros presos han visto ratificadas sus condenas de hasta 45 años de prisión, mientras que unos pocos –procesados en rebeldía, como el intelectual francés Bernard-Henri Lévy– se encuentran a salvo en el extranjero.