El primer ministro francés confirma su método de trabajo con un triunfo crucial con el apoyo de los socialistas, pero deberá superar algunos obstáculos para evitar la caída Gobierno
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, afrontaba este martes el día clave de su mandato. No solo estaba en juego ...
la estabilidad de su Gobierno, sino toda una apuesta por un método de trabajo construido a través de los acuerdos y del debate parlamentario, insólito en las últimas décadas en las que ha transcurrido la V República. El jefe del Ejecutivo se había comprometido a su llegada a cambiar el sistema, a renunciar al artículo 49.3 de la Constitución, que le permitiría aprobar por decreto las iniciativas parlamentarias. No había opción. Volvía el parlamentarismo, el poder de la Asamblea. Y la apuesta le ha salido bien. De momento.
Los diputados han votado este martes por la noche con 247 votos a favor y 234 en contra el proyecto de ley de financiación de la Seguridad Social. El Ejecutivo ha salvado así su primera bola de partido. Quizá la más importante y complicada. Y ha logrado superar la votación del presupuesto de la Seguridad Social gracias al apoyo del Partido Socialista (PS) pero, sobre todo, a la abstención de Los Ecologistas, que han logrado in extremis el apoyo a una de las iniciativas que demandaban.









