El primer ministro se pliega en su discurso de política general a la petición de los socialistas para que no se sumen a la moción de censura que se votará el jueves

Francia se asoma a otro final semana dramático. Sébastien Lecornu, flamante primer ministro por segunda vez, ha comparecido este martes en la Asamblea Nacional para pronunciar su Declaración de Política General. Es decir, el programa. Especialmente en materia presupuestaria. Lecornu anunció una ruptura, un cambio de paradigma, la cesión del poder al Parlamento, de la última ...

palabra. Pero, sobre todo, lo que importaba, era si su posición sobre la reforma de la ley de pensiones contentaría a los socialistas para evitar apoyar una moción de censura o presentar ellos mismos la iniciativa, como amenazaron por la mañana. “Suspenderemos la reforma de la ley de pensiones hasta 2028 desde este otoño”.

Los socialistas aplaudieron al oír el anuncio. La mayor derrota de Emmanuel Macron, la suspensión de su única gran reforma. Lo único en lo que no estaba dispuesto a ceder hasta hoy. Pero hasta ese momento, la tensión en el Palacio Borbón, sede de la Asamblea Nacional, era extrema a las 15.00. Cada palabra contaba. Suspensión, cancelación, retraso... En las bancadas socialistas se escrutaba con atención el inventario léxico del primer ministro respecto a la reforma de la ley de pensiones para tomar una decisión. Si hay [moción de] censura, habrá elecciones, avisó Lecornu por la mañana. “Estamos dispuestos a un debate que piden fuerzas políticas y sindicatos legítimas. Quizá sea una oportunidad para avanzar”, lanzó.