En La Tour d’Argent, uno de los restaurantes más antiguos de París, descansan 300.000 botellas y una carta de vinos de más de 400 páginas dirigidas por este sumiller de 35 años

Hay tres cosas que convierten a La Tour d’Argent en uno de los restaurantes más emblemáticos de París: su canard au sang (pato prensado), una especialidad desde el siglo XIX, las vistas sobre la catedral de Notre Dame y una bodega mítica con 300.000 botellas de vino. El máximo guardián de este tesoro líquido es un jov...

en sumiller de 35 años con apellido español, Víctor González (Saint-Denis, 1990), que en pocos años se ha convertido en una referencia entre los conocedores del vino francés, disputado por restaurantes y hoteles de lujo. “Yo le pido a mi equipo que se adapte a la persona que tienen delante. En Francia siempre se decía que no había que hablar de precios con los clientes, pero cuando ves que el cliente está asustado hay que ir al grano y tranquilizarlo”, asegura González, defensor del vino como un producto cultural y democrático, que deben poder disfrutar jóvenes y mayores, aficionados y expertos.

González llega al bar de La Tour d’Argent poco antes de empezar el servicio, que comienza con una reunión con el equipo de 13 sumilleres que dirige. Él es el director de orquesta de la sinfonía que se activa cada día en el número 15 Quai de la Tournelle, frente al Sena, donde se encuentra uno de los restaurantes más antiguos de Francia, fundado según algunos escritos en 1582, como lugar de referencia de la nobleza (dicen que Enrique III descubrió allí el tenedor y que Luis XIV era un asiduo). La Tour d’Argent lleva desde 1910 en manos de la familia Terrail y alcanzó tres estrellas Michelin bajo André Terrail, que además amplió la bodega tras heredar la del Café Anglais (de la familia de su mujer) conservando vinos y licores con más de un siglo de historia. “Hay quien viene de Japón solo para probar nuestros vinos”, asegura González.