Los investigadores de los tokamaks de España y Reino Unido trabajan en el objetivo de pasar del laboratorio a la realidad en los próximos años
Durante décadas, el sueño de imitar al Sol para obtener una fuente de energía segura, limpia y casi inagotable a partir de la fusión nuclear (liberación de energía mediante la unión de dos núcleos de átomos ligeros para formar otro) se ha dormido en los laboratorios. Siempre quedaban 30 años para convertirlo en realidad. Pero las expectativas han cambiado. Los responsables de dos de los prototipos más avanzados de Europa, uno en Reino Unido y otro
rel="" data-link-track-dtm="">en España, aseguran haber alcanzado desarrollos suficientes para contar con plantas pilotos de generación de energía neta (que entrega más que la que necesita) en 10 años, en el caso español, y en 15 para el proyecto británico.
El prototipo de reactor de fusión nuclear Smart (Small Aspect Ratio Tokamak), liderado por la Universidad de Sevilla (US) y en el que participa un consorcio internacional, consiguió hace un año arrancar el dispositivo, generar plasma (el combustible del reactor), elevar su temperatura a unos 10 millones de grados y mantenerlo durante el doble de tiempo del previsto. Fue el primer paso para acelerar la carrera. Recientemente ha recibido una subvención excepcional de ocho millones de euros, procedentes del Programa Andalucía FEDER, para equipamiento científico y técnico y la construcción de la infraestructura necesaria para operar el tokamak.






