La próxima fiscal general del Estado defiende las reformas legales del Gobierno y expresa su apoyo a la labor de su antecesor, inhabilitado por el Supremo

La Comisión de Justicia del Congreso ha acogido este jueves la primera comparecencia pública de Teresa Peramato como próxima fiscal general del Estado. La sucesora de Álvaro García Ortiz ha marcado las prioridades de su mandato, entre las que ha situado la lucha contra la violencia de género, a la que ha dedicado la mayor parte de su carrera como fiscal. Peramato ha marcado un perfil propio, pero con un respaldo explícito a las reformas más importantes que ha promovido el Gobierno sobre la carrera fiscal y a la labor desempeñada por su antecesor.

Estas son algunas de las claves de su discurso:

La condena de su antecesor. Había expectativa por saber si Peramato iba a hacer referencia a las circunstancias que le han llevado a la Fiscalía General, la inhabilitación de García Ortiz por parte del Tribunal Supremo. Y la próxima jefa del ministerio público ha optado por hacerlo, aunque sea de forma breve, y ha zanjado ese asunto al inicio de su intervención. “No puedo —ni debo— eludir una mención al procedimiento penal recientemente seguido ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo. Es una profunda herida que ha atravesado la Fiscalía española y que ha de sanar —espero y deseo— bajo mi dirección y con el trabajo y esfuerzo de todas y todos los fiscales de este país. Cuento con todos ellos", ha dicho Peramato, quien ha tenido también un gesto de apoyo a García Ortiz y a la labor que ha desempeñado: “Quiero mostrar mi reconocimiento al trabajo realizado por mi predecesor y por todo su equipo en el camino recorrido para la modernización de la Fiscalía española”, ha afirmado.