La próxima fiscal general ha sido recibida con una tregua en la batalla interna que muchos temen efímera
La elección de Teresa Peramato como próxima fiscal general del Estado ha abierto la primera tregua en la carrera fiscal desde enero de 2020, cuando Dolores Delgado fue designada para ese puesto semanas después de haber cesado como ministra de Justicia del primer Gobierno de Pedro Sánchez. El nombramiento de Delgado abrió una brecha en el seno de la Fiscalía que se fue ensanchando durante su mandato y se ha convertido en un abismo insalvable a raíz de que el Tribunal Supremo abriera ...
la causa que ha desembocado en la condena de su sucesor, Álvaro García Ortiz, por revelación de secretos. Peramato se pone al frente de una Fiscalía abierta en canal, sobre todo en la cúpula, y la carrera confía en que puedan “recoser” heridas, pero la mayoría de los fiscales consultados admiten el temor de que la tregua será efímera.
Ni Delgado ni García Ortiz tuvieron el breve periodo de gracia que se les suele conceder a los cargos públicos, y sus nombramientos fueron criticados desde el primer día por el sector más conservador de la carrera. En el caso de Delgado, por su salto del Gobierno a la Fiscalía, y en el de García Ortiz, por haber sido la mano derecha de su antecesora como jefe de la Secretaría Técnica.






