Teresa Peramato comparece ante la Comisión de Justicia de la Cámara baja, que examina su idoneidad para el cargo

Las primeras palabras de la nueva fiscal general del Estado, Teresa Peramato, en su comparecencia en el Congreso para someterse al preceptivo examen parlamentario, han sido para reconocer el trabajo de su predecesor, Álvaro García Ortiz, a fin de lograr la “modernización” de la carrera. Peramato se ha anticipado a lamentar que la condena del Tribunal Supremo a García Ortiz ha abierto una “profunda herida” en el ministerio público y se ha propuesto “sanarla” en colaboración con todos los fiscales del país.

Peramato, en sus primeras palabras, también ha dejado claro que el modelo español, en el que el Gobierno nombra al fiscal general del Estado, es similar al de la “práctica totalidad de Europa”. Y en ninguno de esos casos, ha añadido, ese sistema arroja “sombra de duda alguna sobre la imparcialidad” del ministerio público. También ha hecho un llamamiento al “consenso parlamentario” para poner fin al “obsoleto” sistema procesal español, una “rara avis” en Europa, ha subrayado, a fin de otorgar a los fiscales y no a los jueces de instrucción la dirección de las investigaciones.