La Comisión Europea plantea un plan inspirado en la desconexión del gas ruso para disminuir la elevada dependencia en materias primas críticas

“El comercio está siendo usado como un arma”. La constatación sobria y sombría del comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, no toma a nadie por sorpresa, pero le ha servido a la Comisión Europea para subrayar la importancia de que la UE blinde su seguridad económica, empezando por el acceso a las materias primas críticas esenciales para la industria más puntera del continente. En el mismo día en que los Veintisiete han acordado una desconexión acelerada de la dependencia del gas ruso antes de que acabe 2027, Bruselas plantea un programa similar para las materias críticas, de la que Europa es especial y peligrosamente dependiente de China. El proyecto incluye medidas que incentiven la producción de esos materiales en la UE y diversifiquen las compras a otros territorios que no sean el gigante asiático.

Entre otros elementos, el plan de acción, bautizado como REsourceEU, prevé la movilización de hasta 3.000 millones de euros de fondos europeos los próximos 12 meses para lograr “suministros alternativos a corto plazo” a los chinos en tierras raras, así como la elaboración de un calendario hasta 2029 para reducir hasta un 50% las dependencias externas. La movilización de fondos irá acompañada de un procedimiento de concesión de permisos más sencillo para las materias primas críticas “para permitir una rápida puesta en marcha de los proyectos”, señala la Comisión, que se compromete a presentar en breve para ello una propuesta concreta de simplificación.