El Instituto Pasteur de Dakar lidera un proyecto para vigilar, en más de una decena de países, la aparición de enfermedades como el ébola, el dengue o la fiebre amarilla. Buscan velocidad de reacción y reducir la dependencia del extranjero
Cuatro enormes maletas negras en las que caben cuatro laboratorios son uno de los mayores tesoros del Instituto Pasteur de Dakar (IPD), pionero en África Occidental en vigilar, detectar y responder a epidemias sanitarias. Boubacar Diallo, jefe de Inteligencia Epidemiológica y Respuesta a Brotes, abre una de ellas en el patio de la sede del Instituto en la capital de Senegal y explica cómo, con una de estas, los epidemiólogos son capaces de llegar hasta zonas selváticas, montañas y cualquier tipo de áreas remotas para hacer hasta un millar de testeos y confirmar si hay un brote de virus, fiebres hemorrágicas o de malaria que puedan amenazar con convertirse en una epidemia.
Diallo comenta que una de las maletas del Pasteur está en el norte de Senegal, recolectando muestras para dimensionar el tamaño de un brote de fiebre del Valle del Riff. Otra está en Sierra Leona, donde un equipo local, capacitado por personal del Pasteur, la aprovecha para vigilar un brote de mpox.






