El tráfico de estos fármacos se está convirtiendo en un problema de salud pública que denuncian autoridades médicas y pacientes: “Sin supervisión puede causar muchos problemas de salud”
Lorenzo vende en el mercado negro un potente fármaco para perder peso: Mounjaro. Lo hace desde hace dos años sin necesidad de receta ni seguimiento médico, desde su residencia en Andorra para clientes en España. “Empecé a hacerlo por mi hermana, que tenía un problema de sobrepeso. Después lo busqué para mí porque soy atleta”, afirma en una conversación por Telegram con una posible clienta. Mientras relata su historia por audios, su móvil no para de sonar: son notificaciones de clientes interesados en adquirir el fármaco.
Según este vendedor del mercado negro, él no está haciendo nada ilegal: “Vendemos sin impuestos y más barato que el mercado. Estamos vendiendo salud”, dice. Cobra 175 euros por dos miligramos de Mounjaro, más 14 euros de envío por mensajería a Madrid. “Somos gente seria. Soy dietista y preparador físico. Solo aceptamos pagos por Revolut [una app de finanzas] para que todo quede registrado”, asegura. “Llevamos dos años ya con muchísimos éxitos, mucha gente que no solamente lo hace por el precio. El producto que hay en farmacia necesita frío, y el nuestro no, aunque una vez lo mezclas sí se debe conservar en el frigorífico”, afirma Lorenzo (nombre ficticio). Se refiere a preparado liofilizado, en polvo, “una forma de medicamento que no está aprobada en España”, explica Cristóbal Morales, endocrino del Hospital Vithas de Sevilla. “Esto hace que no estemos seguros de los componentes que pueden llevar, ni de las condiciones en las que lo han hecho”, señala.







