El trato desigual a las personas gordas hace que dejen de asistir a las consultas médicas porque ante cualquier dolencia recibirán una prescripción de dieta

Desde que salieron al mercado, Ozempic y el resto de los medicamentos análogos a la GLP-1, han ido jugando con la delgadez como solución a todo. Lo que surgió como un fármaco que sería de ayuda para personas afectadas por diabetes tipo II y cuyo efecto secundario es la pérdida de peso, a través de la modulación del apetito, se ha convertido en la panacea aspiracional a la delgadez. ¿En una sociedad tremendamente gordófoba quién no quiere estar más delgado? Ahora es posible, estás solo a unos pinchazos de ello.

Desde hace años la OMS habla de pandemia de la obesidad, pero juega al despiste en su definición: la OMS define la obesidad como “una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud” (OMS, 2023). Y utiliza el IMC como herramienta de clasificación; esto es, se considera obesidad cuando el IMC es igual o superior a 30 kg/m². En muchos documentos, la OMS describe la obesidad como un factor de riesgo para enfermedades no transmisibles como la diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares o ciertos tipos de cáncer.