Varsovia insta a Berlín a compensar a los supervivientes mientras ambos intentan superar los desacuerdos con un frente unido ante Rusia

Cuando Alemania y Polonia hablan de Rusia, ya usan el mismo lenguaje, después de años en que al oeste del río Oder se escuchaban frases más contemporizadoras, y al este, más beligerantes. Ahora el canciller Friedrich Merz y el primer ministro Donald Tusk reclaman al unísono un aumento del gasto militar y una mayor cooperación entre las fuerzas armadas. Preparan la habilitación conjunta de puentes y ferrocarriles para transportar tropas en caso de guerra, y la movilización para Ucrania de los fondos rusos congelados.

Cuando, en cambio, alemanes y polacos se enfrentan a la memoria y a la historia, las cosas cambian. Se vio este lunes en la cumbre que reunió a Merz y a Tusk en Berlín. El primer ministro polaco reprochó al canciller alemán que su país retrase las compensaciones para la población menguante de los supervivientes de los crímenes nazis durante la II Guerra Mundial.

“Cuando hablé con el [anterior] canciller, [Olaf] Scholz, quedaban unas 60.000 personas vivas. Ahora son unos 50.000”, dijo Tusk. “Por favor, vayan más rápido si de verdad quieren hacer este gesto”.