La red se está llenando de canciones sospechosas, firmadas por misteriosos artistas que no tienen presencia en la vida real

Cuando finalmente fuimos conscientes de las capacidades de la Inteligencia Artificial (IA), muchos imaginamos que nos veríamos invadidos por falsificaciones de la voz y la imagen de ilustres artistas. Por lo que hemos podido ver hasta ahora, eso no está ocurriendo pero la IA sí parece ser el origen de numeros...

as canciones de contenido obsceno, atribuidas a vocalistas inventadas (sí, normalmente son vocalistas femeninas).

Resulta que suplantar a artistas establecidos, con potentes abogados, tiene riesgos evidentes. Los publicitarios del mundo entero ya han interiorizado que imitar a Tom Waits puede ser peligroso. Poseedor de una reconocible voz agreste, Waits peleó durante años contra las imitaciones. Así, en 1990, los fabricantes de Doritos quisieron contar con él para una campaña de publicidad. Ante su negativa, la agencia contrató a un parodiador. Waits no aceptó aquella jugada: se querelló e hizo morder el polvo a los responsables finales (Frito Lay, parte del imperio PepsiCo). El asunto llegó al Tribunal Supremo estadounidense y allí el cantante de Pomona consiguió una indemnización de más de dos millones de dólares.