Si usted siente que tiene problemas con la percepción de la realidad, ahora hay otro motivo para preocuparse: en las redes está apareciendo gran cantidad de canciones atribuidas a artistas inexistentes. No son meras ocurrencias de bromistas, se trata de generar royalties. Han sido creadas mediante herramientas de inteligencia artificial y pueden dar el pego si no se escuchan atentamente....

A veces también utilizan los nombres de figuras como Jakob Dylan, Jeff Tweedy, Teddy Thompson, Emily Portman o Josh Kaufman (sí, el colaborador de Taylor Swift). Nada es sagrado: falsifican incluso la voz de Blaze Foley, cantante country fallecido en 1989. Me dirán que el tal Foley es desconocido por aquí, pero resulta que en EE UU ha adquirido dimensiones de figura de culto, gracias a Blaze, una película biográfica dirigida en 2018 por Ethan Hawke.

Habrán advertido que en esa lista no aparecen artistas de la primera división. Tiene lógica: las superestrellas cuentan con equipos con la suficiente artilleria legal para impedir esos abusos, protestando y/o amenazando a Spotify, Deezer, iTunes... para que eliminen a esos intrusos, que disimulan su naturaleza con portadas que imitan estéticas visuales establecidas o fotos de estrellas difuntas.