Las autoridades detienen a un sospechoso por reclamar una investigación independiente, mientras crece el descontento de la población y las acusaciones de negligencia
El balance de víctimas del devastador incendio del complejo residencial de Wang Fuk Court, en Hong Kong, sigue creciendo a medida que avanzan las tareas de búsqueda. La Policía hongkonesa ha elevado este domingo la cifra de fallecidos a 146, tras completar el rastreo de cuatro de las siete torres de viviendas afectadas, pero ha advertido de que ese número puede aumentar aún, ya que el paradero de un centenar de personas continúa siendo incierto.
De los heridos, 19 siguen en estado crítico, cuatro con quemaduras severas y 23 en situación estable. Cuatro días después de la tragedia, la sociedad reclama responsabilidades, pero la censura ha comenzado a actuar: un hombre ha sido detenido, sospechoso de intentar incitar a la sedición por lanzar una petición de investigación independiente.
Cheng Ka-chun, jefe de la Unidad de Identificación de Víctimas, ha subrayado durante una rueda de prensa este domingo que la oscuridad en el interior de los edificios está dificultando la operación de búsqueda. Muchas zonas están completamente calcinadas, y ni siquiera la luz solar que entra por las ventanas es suficiente, por lo que el registro completo de las áreas más afectadas podría prolongarse tres o cuatro semanas, según el cálculo policial.















