La ofensiva judicial contra Ekrem Imamoglu y una sentencia del alto tribunal sellan la deriva autoritaria del régimen de Erdoğan

Todo está ya a la vista. Ante los ojos de un mundo “democrático” cada vez más indiferente, Turquía, bajo el bloque gobernante del presidente Recep Tayyip Erdogan y del ultranacionalista Devlet Bahçeli, acelera el paso hacia la oscuridad política. Los días 10 y 11 de noviembre de 2025 pueden pasar a la historia como un nuevo umbral en esta deriva autoritaria. Dos acontecimientos sobresalen: una acusación judicial masiva que busca destruir a la oposición, y una decisión del Tribunal Constitucional que anula de facto la separación de poderes....

Un extenso expediente por corrupción ha sacudido al país. Ekrem Imamoglu, el ya encarcelado alcalde metropolitano de Estambul, se enfrenta ahora a penas de entre 846 y 2.352 años de prisión por corrupción, fraude y manipulación de licitaciones públicas. La acusación de 3.700 páginas, presentada el martes, lo describe como el cabecilla de una organización criminal comparada con un “pulpo”. Nombra a 402 sospechosos y los acusa de “formar una organización criminal”, “dirigir una organización criminal” y “aceptar sobornos”. Los fiscales incluso invocaron el artículo 69 de la Constitución, notificando al Tribunal de Casación para que estudie disolver el Partido Republicano del Pueblo (CHP), el principal partido de la oposición. “La acusación que escribiste no es más que una fila de mentiras, amenazando a la gente, tomándola como rehén y obligándola a calumniar bajo presión”, replicó Imamoglu, pidiendo al Parlamento que el juicio se transmita en directo por la televisión pública TRT.