El mercado inmobiliario en las estaciones de deportes de invierno también se ha vuelto loco a pesar del impacto del cambio climático en la frecuencia de las nevadas
La ciudad italiana de Cortina d’Ampezzo, en los Alpes Dolomitas, ultima los detalles para albergar los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026, un acontecimiento que ya ha tenido su repercusión en las viviendas de la zona, que se han encarecido un 10% en el último año, según la consultora internacional Knight Frank.
Aun así, los valores por metro cuadrado, de entre 19.500 y 21.500 euros, siguen estando entre un 30% y 40% por debajo de los de St. Moritz (Suiza), uno de los mercados inmobiliarios más caros de los Alpes, junto con Gstaad (Suiza) y Courchevel 1850 (Francia). Por ejemplo, con un millón de euros apenas se puede comprar un estudio de 22 metros cuadrados en Gstaad (donde los precios van de 39.400 a 43.600 euros por metro cuadrado para el segmento más caro), mientras que ese mismo presupuesto da para una propiedad de 102 metros cuadrados en Morzine, en los Alpes franceses.
El mercado inmobiliario alpino ejemplifica la metamorfosis que están tratando de experimentar las estaciones de esquí en todo el mundo: buscan desestacionalizarse para sobrevivir al cambio climático y al consecuente retroceso de la nieve. Se trata de vender que los Alpes ya no son solo destinos invernales para esquiar, sino refugios residenciales a tiempo completo y eso, junto a las limitaciones de oferta (regulatorias y físicas), sostiene el encarecimiento de las casas. Las viviendas prime (de alto nivel) en las estaciones de esquí alpinas se han revalorizado un 23% en cinco años, desmarcándose del freno observado en otros mercados internacionales, según Knight Frank. “La demanda se está transformando gracias al teletrabajo, la búsqueda de naturaleza, bienestar, comunidad y desconexión. El 73% de los individuos de alto poder adquisitivo encuestados afirman que considerarían mudarse a vivir todo el año a los Alpes”, indican en la firma.








