El Pontífice, que condena “el uso de la religión para justificar la guerra y la violencia”, reza con patriarcas ortodoxos donde se celebró el primer concilio hace 1.700 años
En Iznik, la antigua Nicea, pequeña localidad turca al borde de un lago, no queda casi nada de lo que era el mundo de hace 1.700 años, cuando aquí se celebró el primer concilio cristiano. A mediodía, el Papa llegaba en helicóptero y resonaba en las mezquitas el canto de la llamada a la oración. ...
Lo único que hay de aquella era remota —el palacio imperial donde se celebró el concilio no ha sido hallado— es la planta de la basílica de San Neófito, del siglo V. Estuvo siglos sumergida y olvidada bajo las aguas del lago hasta que se descubrió con imágenes aéreas en 2014. Ahora está en la orilla, rescatada por un plan arqueológico, y se contempla desde una pasarela. Así la ha visto este viernes León XIV, el primer papa que visita este lugar casi mítico para la Iglesia, donde están las raíces de la fe —aquí se pactó el Credo, aún vigente, el 19 de junio de 325 con solo dos votos en contra—. Pero Nicea es un símbolo de la unidad y también de lo que lleva a la división, porque el propio cristianismo se acabaría rompiendo entre Oriente y Occidente.











