Una iniciativa pionera de Cinfa analiza en profundidad la realidad del cuidado intrafamiliar en España y da voz a miles de personas que acompañan y atienden a sus seres queridos en el hogar

Cuando el padre de Rita Ramos fue diagnosticado con demencia vascular en 2018, ella decidió poner su vida en pausa. Solicitó una excedencia de un año en su trabajo para poder acompañarle en el inicio de este proceso y ayudar a su madre a asimilar lo que estaba sucediendo. “Emocionalmente, él se mostraba muy frágil porque era consciente de que todo lo que había conocido iba a desaparecer”, describe Ramos.

Seis años después, su madre también fue diagnosticada con demencia vascular mixta y ambos progenitores pasan unas horas en un centro de día, donde reciben atención especializada, mientras Rita mantiene su trabajo y su vida personal. “En la actualidad, mis padres son totalmente dependientes y cada día con ellos es uno más que celebrar o que pone a prueba la templanza cuando sucede algo distinto. Procuro darles seguridad y apoyo en una etapa en la que nadie nos ha enseñado cómo hay que hacerlo”, explica.

En España, con una población cada vez más envejecida, miles de hogares atienden a sus mayores, dependientes o no, en el entorno familiar; una labor invisibilizada, no reconocida y esencial en el tejido social. Muchas de estas personas cuidadoras pertenecen a la llamada “generación sándwich”, que atienden al mismo tiempo a sus progenitores e hijos.