365 días de fragilidad y espera en la vida de una persona dependiente y su cuidadora

Esta es una historia de resiliencia, de casualidades y de una fecha que se repite en dos años consecutivos, el 21 de enero de 2025 y 2026, un relato que muy bien podría dibujarse en otro lugar en el seno de cualquier familia.

Como cada día, Francisco se levanta a las 7.30 sin necesidad de despertador, respeta ese horario de lunes a domingo.

Se acerca a la cocina y del cajón de los cubiertos saca un manojo de llaves para abrir la puerta del patio. Enciende el termo, pero antes de ir a ducharse prepara una de las dos pastillas efervescentes para “eso de los pulmones” que le recetó don Israel.

Espera dos minutos a que se disuelva del todo y se la toma de un solo trago. Lava el vaso y se dirige a su dormitorio.