“Estamos mal miradas. Somos como una limpiadora, una criada, una chacha, y yo no soy nada de eso”, dice María, de 35 años, los últimos 15 dedicados profesionalmente a cuidar a personas con Alzheimer. También se expresa así: “Para mí es una gratitud mi trabajo y cómo lo hago. Es una alegría trabajar con las personas”. Esta dicotomía entre la sensación de ninguneo y el orgullo es frecuente en esta profesión, según las autoras de un estudio cualitativo sobre las condiciones de las auxiliares
s-mujeres-auxiliares-ayuda-domicilio-articulo-S0213911125000731" data-link-track-dtm="">publicado en agosto en Gaceta Sanitaria, la revista científica de la Sociedad Española de Salud Pública.
Si le preguntan quiénes cuidan a los enfermos de Alzheimer en España, Ángela Ortega, una de las autoras, lo resume así: “Mujeres poco valoradas, pero con mucha convicción”. Junto a otras cinco enfermeras se propusieron indagar en los sentimientos, condiciones laborales y preocupaciones de estas trabajadoras.
En España hay entre 800.000 y 950.000 personas con Alzheimer, que precisan una media de 70 horas semanales de cuidados, según una encuesta de este año de la Fundación Pasqual Maragall. El 80% del tiempo está a cargo de los familiares, pero crece el peso de las auxiliares profesionales (mayoritariamente mujeres) que, gracias a la ley de dependencia, cada vez son más numerosas en los cuidados a domicilio.







