Este año he visto menos series y he sucumbido a esas minipelículas de Intagram que abarcan todos los géneros y con las que el algoritmo demuestra que te conoce mejor que tú misma

Iba a escribir sobre La empresa de sillas, cuánto estoy disfrutando las desventuras conspiranoicas de Tim Robinson. Si tienen problema con la vergüenza ajena, ni se acerquen; es como escuchar a

-link-track-dtm="">Feijoó diciendo Anotop At en bucle. Te ríes, pero se sufre. O, como estamos ya con las listas de lo mejor del año, de lo disfrutona que fue Paradise y lo poco que se habló de ella. O de que este jueves vuelve Blue Lights (a Movistar Plus+), tan cotidiana y tan excepcional. Hay pocos refugios más cálidos que la sonrisa melancólica de Siân Brooke.

La sesión de control al Gobierno ha comenzado en el Congreso con la intervención del líder del PP, Alberto Núñez, que ha citado la condena al fiscal general del Estado para preguntar: “¿Usted va a pedir perdón a los españoles?”. Sánchez le ha contestado que el Gobierno está siempre “con la verdad” y que confía en que “el tiempo pondrá las cosas en su sitio”. #fiscalgeneraldelestado #politica #justicia #españa #politica

Escoger lo mejor del año es complicado porque no era la misma persona en enero que ahora. Debería ver todas las series en las mismas condiciones espacio-emocionales y hasta en la misma compañía. Con la adecuada, los primeros capítulos de La bestia en mí me parecieron tolerables; en soledad, solo es el mismo thriller descabellado de Netflix en el que te pasas el rato preguntándote por qué los protagonistas son tan idiotas, pero qué bonitas son sus casas.