Los mercados evitan el castigo a la deuda pública y los diputados laboristas aplauden las medidas de ayuda social aprobadas en los presupuestos
Ya no podía pasar nada peor. 45 minutos antes de la hora prevista, una filtración inesperada de las principales medidas económicas que el Gobierno de Keir Starmer se disponía a anunciar en el Parlamento añadía caos y bochorno a una jornada que se anticipaba ya tensa política y económicamente. Y sin embargo, ...
la ministra de Economía del Reino Unido, Rachel Reeves, ha demostrado este miércoles la extraordinaria herramienta política que pueden llegar a ser unos presupuestos generales del Estado. Sometida a un escrutinio casi insoportable por parte de los mercados, sus propios compañeros de partido y los medios, que presentaban este momento como la hora de la verdad, como el hundimiento o la salvación de la segunda persona más poderosa del Gobierno británico, Reeves ha logrado sobrevivir al reto con un triple equilibrio.
En primer lugar, sus cuentas han anunciado un colchón financiero extra para el Gobierno de más de 25.000 millones de euros para los próximos cinco años, lo que permitirá en teoría mantener la inversión pública prometida y que las reglas de equilibrio fiscal se respeten. Los mercados, nerviosos en un primer momento, han decidido evitar un castigo como el que impusieron al Ejecutivo británico hace quince días.






