La expulsión de Araujo sentencia a un inofensivo equipo azulgrana ante un muy buen Chelsea
El Barça se condenó en un partido que no admitía ninguna distracción en el exigente Stamford Bridge. Las concesiones fueron excesivas para suerte de un muy buen Chelsea. Araujo se expulsó antes de alcanzar el descanso y Koundé se metió en propia portería el 1-0. Aunque los detalles marcaron la diferencia, la superioridad del equipo inglés fue manifiesta, colectiva e individualmente, antes y después de que se moviera el marcador, negado Lamine por Cucurella, sustituido para su disgusto y eclipsado por Estevao. El 2-0 subrayó la categoría del delantero brasileño de 18 años por el que apostó Maresca.
El Barcelona se quedó mudo a los cinco minutos después que Ferran fallara un gol cantado ante Robert Sánchez. Imprecisos, los azulgrana se alejaron del área rival y se entregaron a un sufrido y estéril ejercicio defensivo en una cancha que le resulta adversa desde 2006. No hubo clásico en Londres sino la afirmación del Chelsea ante la negación del Barça. La goleada estaba anunciada y se reflejó en el marcador con el 3-0 y hasta cuatro goles anulados a los campeones del mundo de clubes y aspirantes al título de la Premier.







