Situado en Bijgaarde, Gante (Bélgica), este enclave natural demuestra que los edificios, los jardines o los helechos se pueden reciclar y recuperarse

Cuando la metalúrgica Malmar cerró sus instalaciones en 1997, un terreno de origen medieval quedó abandonado a las afueras de Gante, en Bélgica. La antigua fábrica se fue deteriorando con el tiempo y artistas urbanos comenzaron a pintar sus muros. ...

Tras las pinturas, los vecinos del barrio comenzaron a reunirse junto a las ruinas. La vegetación empezó a crecer y los mismos vecinos solicitaron la reconversión de las ruinas en un jardín, el parque público en el que ellos mismos, el paso del tiempo y la naturaleza de la vegetación lo habían convertido.

Dos décadas después nació un proyecto para hacer convivir una zona residencial con ese parque y los paisajistas Ney&Partners, los ingenieros de VK y los arquitectos de Landschaparchitecten, Greenspot&Bogdan, hicieron que parte de la fábrica se salvara convertida, también, en parque.

Hoy Bijgaarde es así un jardín público que sirve a las nuevas viviendas y a los antiguos vecinos del barrio. Se une, además, a un parque existente en el barrio diseñado por Renê Pechère y Jean Pierre Paus en los años cincuenta. Le añade 2.000 metros cuadrados de huerto, senderos y preservación de algunos animales —como la colonia de murciélagos que existía y que es esencial para mantener los mosquitos a raya— y refuerza la integración de los nuevos vecinos en el barrio.