La milicia chií entierra a las afueras de Beirut a Haizam Ali Tabatabai, asesinado el domingo en el mayor ataque en un año de alto el fuego en Líbano
Hezbolá entierra este lunes a las afueras de Beirut a su número dos, Haizam Ali Tabatabai, asesinado en la víspera por Israel, en el ataque de más entidad en un año de alto el fuego en Líbano, que atraviesa días particularmente delicados.
La milicia chií ha confirmado su muerte este lunes, que Israel ya había dado por hecha. Junto al edificio bombardeado, uno de sus dirigentes, Mahmud Qmati, ha acusado al Gobierno de Benjamín Netanyahu de cruzar una “línea roja” y ha señalado que el liderazgo de la organización valora cómo y cuándo responder. Hezbolá está en una posición muy difícil: demasiado débil y regionalmente aislada como para reaccionar, pero necesitada también de enfrentar de alguna manera los crecientes ataques israelíes (en particular este último) para no revelarse particularmente humillada e incapaz.
Mientras, la Fuerza Aérea israelí ha elevado su nivel de alerta y reforzado las defensas aéreas en el norte del país, ante un posible lanzamiento de cohetes por parte de Hezbolá, afectado también por las horas bajas de su patrón, Irán, y por el cambio de régimen en Siria, por donde le llegaba armamento. Las autoridades militares israelíes no esperan, sin embargo, una andanada de proyectiles. De hecho, no han modificado las instrucciones a la población civil, como sí suelen hacer cuando prevén un ataque inminente.










