Desde que la serie se estrenó hace casi 10 años, en Hawkins solo han pasado cuatro años, pero el aspecto de los protagonistas adolescentes ha cambiado por completo
Desde que Stranger Things se estrenó el 15 de julio de 2016 hasta el final que veremos el próximo 1 de enero de 2026, casi 10 años después, una de sus protagonistas,
e-vive-en-una-granja-lejos-de-hollywood-con-mas-de-45-animales.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/cultura/2025-03-22/millie-bobby-brown-la-estrella-del-algoritmo-de-netflix-que-vive-en-una-granja-lejos-de-hollywood-con-mas-de-45-animales.html" data-link-track-dtm="">Millie Bobby Brown ha pasado de tener 12 a 21 años. En este tiempo, la actriz no solo ha superado la adolescencia, sino que también se ha mudado de país, se prometió con Jake Bongiovi, se casó, se construyó una casa en el campo y este mismo año ha adoptado a una niña. Y, aunque su Once sigue teniendo 16 años en la ficción (hay un salto temporal de dos años esta temporada), su evolución física, y la del resto de sus compañeros de Hawkins, también se ha hecho notar en la serie de Netflix, que comienza a emitir su última temporada el próximo 27 de noviembre.
Es más, en 2016 esta producción nostálgica ochentera creada por los hermanos Duffer empezó como una pequeña serie divertida de verano que tenía como su mayor atractivo el regreso de la mítica Winona Ryder. Nadie esperaba entonces que el elenco infantil se convirtiera en las verdaderas estrellas de uno de los fenómenos más vistos de Netflix, una plataforma de streaming que entonces estaba empezando y cuyo éxito también aupó (la cuarta temporada, de 2022, sigue siendo su quinta serie más vista). Hoy estos chavales no tan niños han pasado de cobrar unos 250.000 dólares por episodio a alrededor de siete millones de dólares por temporada (Bobby Brown tiene un contrato en exclusiva con Netflix, así que negocia por su cuenta).






