Netflix estrenará este 2026 el primer derivado en serie de su gran fenómeno, después de haber pasado por el teatro

Hollywood solo quiere más y más marcas y franquicias. Cualquier éxito cinematográfico o televisivo en 2026 está llamado a multiplicarse y dar para numerosas historias, sea Los Vengadores, Dexter, The Big Bang Theory, Juego de tronos o Alien. Pero en su más de una década de funcionamiento, a Netflix le ha costado dar con una saga que le sirva para crear varias series o películas (ese es uno de los motivos por los que quiere comprar Warner, de hecho).

Aunque Enola Holmes ya vaya a por su tercera película, la plataforma intentó sin éxito expandir con The Witcher, y tampoco está logrando, de momento, explotar como harían otras compañías el fenómeno Stranger Things, su serie más popular y una que lleva años tratando de expandir sus tentáculos. Pero, con la llegada de su final, Netflix no puede dejar que su marca muera, y quiere expandir el universo de Hawkins y el mundo del revés más allá de las cinco temporadas de su serie madre.

No deja de ser curioso que el primer derivado de Stranger Things, con resonancia incluso en la trama de los personajes en la serie, haya sido una obra de teatro que solo han podido ver unos pocos en dos localizaciones en todo el mundo: el West End de Londres y en Broadway, en Nueva York. Su historia viaja a 1959 para contar la vida de Henry Creel, el villano de la cuarta y quinta temporada conocido como Vecna, y las vicisitudes del Proyecto Índigo, donde el Doctor Brenner (Matthew Modine) llevó a cabo sus primeros experimentos.