El Gobierno de Merz deja relegada la acción por el clima frente a la inflación, el contexto geopolítico inestable y los problemas presupuestarios
La política climática queda en un segundo plano cuando la economía atraviesa problemas. Lejos quedaron los años de bonanza en los que Angela Merkel se alzaba como “canciller del clima”. Alemania acumula dos años en recesión y un tercero que cerrará con apenas un leve crecimiento. La alta inflación, los elevados costes energéticos de una industria que consume grandes cantidades de energía, el debilitamiento de la producción en un contexto geopolítico inestable y los problemas presupuestarios
="_self" rel="" title="https://elpais.com/clima-y-medio-ambiente/2025-11-09/entre-la-urgencia-y-la-batalla-cultural-la-lucha-climatica-global-se-adentra-en-su-peor-momento-desde-el-acuerdo-de-paris-en-2015.html" data-link-track-dtm="">han llevado a que quede en un segundo plano la protección del clima, especialmente desde el cambio de Gobierno de una coalición de socialdemócratas, verdes y liberales a una de conservadores y socialdemócratas.
El canciller alemán, Friedrich Merz, que asumió su cargo hace seis meses, tiene muy claras sus prioridades. “Una protección climática que ponga en peligro o incluso destruya la base industrial de nuestro país, una protección climática que ponga en riesgo la prosperidad de nuestro país, no es aceptada por la población”, declaró en el Parlamento alemán a finales de septiembre. Dos meses antes, ya había declarado que solo son responsables de aproximadamente el 2% de los gases nocivos, por lo que “aunque mañana Alemania fuera climáticamente neutra, no se produciría ni una sola catástrofe natural menos en el mundo”.






