El canciller critica que el cierre de las centrales nucleares haya provocado que el país tenga “la transición energética más cara del mundo”

Alemania lleva tiempo inmersa en la ardua tarea de hacer frente a los ambiciosos objetivos climáticos, pero sin que la transición energética provoque problemas de suministro o costes tan elevados que perjudiquen a la industria del país. El gobierno de coalición del canciller alemán, Friedrich Merz, formado entre conservadores y socialdemócratas, quiere aliviar la carga de las empresas con un alto consumo energético mediante un precio de la electricidad industrial más barato y subvencionado por el Estado, para hacer fre...

nte así a las consecuencias del apagón nuclear y evitar lastrar aún más a las empresas afectadas ya por los aranceles estadounidenses y los elevados costes laborales.

Merz está muy preocupado por los precios de la energía, consciente de lo que esto supone para la industria y para la economía de un país que si bien volvió a crecer en 2025 tras dos años de recesión, lo hizo muy levemente. Apenas avanzó su Producto Interno Bruto (PIB) un 0,2% con respecto al año anterior, según informó esta semana la Oficina Federal de Estadística de Alemania. El líder conservador quiere “volver a tener algún día precios de mercado aceptables en la producción de energía y no tener que subvencionar permanentemente los precios de la energía con cargo al presupuesto federal”. “A la larga, eso no es posible”, declaró en un encuentro económico organizado esta semana.