El Ayuntamiento asegura que no puede costear el mantenimiento del centro, mientras las familias consideran que la decisión condenará el municipio

En septiembre de 2021, en plena pandemia y después de medio siglo cerrada, reabría las puertas la escuela rural de Palau de Santa Eulàlia, un pequeño municipio de 130 habitantes en el Alt Empordà (Girona). Cinco años después, el centro

data-link-track-dtm="">cerrará porque el alcalde, Xavier Baldrich, asegura que no la puede mantener y quiere recuperar el edificio para trasladar allí el Ayuntamiento. La decisión ha dividido al pueblo, la rechazan profesores y familias del centro, mientras que el Departamento de Educación la acepta.

La escuela rural Les Curculles cuenta con 18 alumnos, 11 de los cuales pertenecen a la guardería que tienen integrada, que proceden de localidades vecinas como Siurana d’Empordà, Saus, Bàscara, Santa Llogaia d’Alguema o Torroella de Fluvià. Bruna Berto, madre de dos alumnos en este centro, decidió instalarse en 2022 en Palau de Santa Eulàlia, precisamente por la existencia de una escuela. Siente que le están “quitando un derecho” y ve “inadmisible” que el Govern cierre una escuela a la que apoyó hace pocos años “por voluntad de un alcalde”.